El Agua para el Té

El agua representa el 98.5 por ciento del volumen en una taza de té, por lo que la calidad del agua que usa es tan importante como la calidad de sus hojas de té. Usted podría remojar fantásticos tés en agua pobre, y el resultado siempre sería menos que perfecto.

Los expertos del té han sido conscientes de la importancia del agua en el arte de hacer un buen té desde que Lu Yu, autor de Ch’a Ching, en el año 780 d. C., se topó con un manantial glorioso cuyo agua era extremadamente clara y limpia. Preparó té con esta agua de manantial y descubrió que el té sabía inesperadamente mejor de lo habitual. Incluso los primeros colonos de Manhattan (USA) habían diseñado  “bombas de agua de té” para ser utilizadas únicamente para extraer agua para hacer té.

La mayoría de nosotros tenemos la suerte de tener en nuestras ciudades agua segura y asequible, pero eso rara vez significa que el agua del grifo sea la mejor para preparar té. Entonces, ¿Cómo puede mejorar la calidad del agua del grifo de su casa para remojar el té? Aquí hay cuatro observaciones iniciales que puede hacer:

  • La apariencia del agua. ¿Hay algo flotando en el agua o presenta algún color extraño?
  • El olor del agua. ¿Hay trazas de aromas de azufre o cloro?
  • El sabor del agua. ¿Puede probar los minerales dominantes?
  • Los signos visuales de la dureza del agua. ¿Ve una fuerte acumulación de calcio en su hervidor de agua o alrededor de sus grifos?

A menos que tenga agua extremadamente dura, la solución más fácil para la mayoría de los consumidores es un sistema de filtro de una o dos etapas.

Los filtros simples de agua eliminarán los sólidos visibles y el cloro; a su vez,  mejorarán considerablemente el sabor de del agua. Sin embargo, estos no alteran sustancialmente el contenido mineral del agua conocido como “sólidos disueltos totales” o TDS. El contenido mineral puede eliminarse mediante un sistema de ósmosis inversa que le proporciona agua totalmente pura. La desventaja es que la ósmosis inversa elimina todos los minerales, y esa no es la mejor agua para hacer té. Se necesita cierto contenido mineral, simplemente no demasiado o muy poco.

Aquí está el análisis ideal del agua para preparar el té, si tiene su agua analizada profesionalmente:

  • 80 ppm de dureza total
  • Sin cloro ni hierro
  • 150 ppm de sólidos disueltos totales (TDS)
  • Alcalinidad de 40 ppm
  • 6–8 pH

También, una pregunta frecuente es: ¿Se debe usar agua de manantial o agua embotellada para el té? Tenga en cuenta que todas las aguas no tienen el mismo origen, así que se recomienda consultar el sitio web de la empresa embotelladora para obtener la información del análisis y luego compárelo con el análisis ideal que se muestra arriba.

Por último, tenga en cuenta que el agua destilada no tiene contenido mineral y es demasiada “plana”, (insípida) para hacer té.

Fuente consultada: https://theteamaestro.com/

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